jueves, 21 de agosto de 2014
El Modelo Centro - Periferia
Raúl Prebisch (1901 - 1986) fue un notable economista argentino. Funcionario del ministerio de economía que diseñó la estrategia del país para minimizar los efectos perversos de la crisis de 1929. Prebisch estudió en Inglaterra, y vivió el apogeo de las ideas de Keynes y Hicks. Pero fue crítico de la visión europea de desarrollo, que discutía el camino de la prosperidad basándose en la situación de pobreza del los países del sur. Los países en desarrollo basaban sus economías en la exportación de materias primas (baratas) y luego con esos ingresos (escasos) tenían que importar los bienes de capital y tecnología del norte (muy caros) para tratar de desarrollar sus países. Prebisch fue muy crítico de esta situación y determinó que siguiendo ese camino, el ansiado desarrollo iba a ser muy lento y quizás no se alcance nunca. Propuso una alternativa para acelerar el desarrollo de los países del sur basado en la idea de sustituir importaciones para incentivar la producción local y el desarrollo de teconlogías. Desarrolló sus ideas y asesoró planes de sustitución en varios países de latinoamérica desde la Comisión Económica para América Latina y el Caribe CEPAL. No hubo resultados alentadores. Explayaremos más adelante.
Síntesis Neoclásico - Keynesiana
En el primer caso la intervención del gobierno para incentivar la demanda agregada tendría pleno impacto en el nivel de producto reactivando la economía. En el segundo caso, cualquier intento del gobierno por incentivar la demanda agregada se iba a traducir solamente en un aumento de precios (inflación)
La síntesis Neoclásico - Keynesiana es el paradigma actual de la economía. Ha sido muy criticado y se han señalado muchas inconsistencias en el modelo, pero hasta ahora ningún otro modelo ha logrado la aceptación de la comunidad de los científicos de la economía. Dentro de éste modelo se dan muchas discusiones como la que hubo durante la segunda mitad del siglo XX entre monetaristas y keynesianos.
Los abordaremos más adelante.
domingo, 13 de julio de 2014
Nueva Fecha Examen Parcial
El examen parcial de la materia se tomará durante la primera hora de la clase del día Viernes 8 de Agosto.
La segunda hora será para el control de lectura de "El Paraíso en la Otra Esquina", los capítulos correspondientes a la vida de Flora Tristán.
La Oferta y Demanda Agregada Keynesianas
John Maynard Keynes rompe los dictados del paradigma
neoclásico proponiendo la idea de que era posible el equilibrio macroeconómico
con desempleo de factores. Es más, propuso que esa era la situación que se daba
en la realidad aunque aceptando que la propuesta neoclásica sería factible en
el largo plazo. Pero su preocupación era el corto plazo porque “en el largo
plazo, todos estaremos ya muertos”. Y en el corto plazo era posible, más bien
era obligación de los gobiernos intervenir en la economía EN EPOCAS DE CRISIS,
para mediante el impulso de la demanda agregada echar a andar el círculo
virtuoso que le de un nuevo impulso a la economía y la devuelva a la senda del
crecimiento. Propuso algunas medidas como:
-
Subsidio para los desempleados para mantener el
nivel de consumo en un nivel mínimo.
-
Inversión del gobierno en infraestructura como
por ejemplo la construcción de caminos y vías férreas para estimular el empleo
y el consumo.
-
La creación de un organismo internacional que
supervigile las economías del mundo para prevenir una nueva crisis (como la de
1929).
-
Regulación del sistema bancario para evitar
quiebras debido a la mala colocación de préstamos.
La curva de oferta agregada keynesiana es diferente a la
propuesta por los economistas clásicos. La curva de oferta keynesiana tiene
pendiente positiva, lo cual permite en el corto plazo elevar el nivel de
producto de una economía, puesto que tenemos recursos ociosos, solo será
necesario tomar empleados y echar a andar las fábricas inactivas o incrementar
la producción de aquellas fábricas que estén produciendo por debajo de su real
capacidad. Recuerden que en la teoría neoclásica no se puede aumentar el nivel
de producto de la economía en el corto plazo porque la economía ya funciona a
su máxima capacidad. Para incrementar el nivel de producto era necesario
construir una nueva fábrica y/o esperar a que los jóvenes estén en edad de
trabajar, lo cual de ninguna manera era posible en el corto plazo.
En el modelo keynesiano la curva de demanda mantiene su
pendiente negativa. Determina su composición con el consumo de las familias
(C), el nivel de inversión de la economía (I) y el nivel del gasto del gobierno
(G).
DA = C + I + G
El consumo de las familias depende de manera directa de su
nivel de ingresos o de su salario. Si las familias incrementan su ingreso, si
suben sus salarios, su consumo se incrementará.
El nivel de inversión de una economía depende inversamente
de la tasa de interés de la economía. Si la tasa de interés es muy pequeña, los
ahorristas preferirán retirar su dinero del banco para invertirlo en algún
negocio que les ofrezca un mayor rendimiento, incrementando de esa manera el
nivel de inversiones. Pero si la tasa de interés es alta, los ahorristas
preferirán dejar su dinero en el banco, lo que van en contra del nivel de inversión
de la economía.
El gasto del gobierno depende de los impuestos que recaude,
pero tiene otras alternativas como tomar algún préstamo elevando el nivel de
endeudamiento o emitir dinero para financiar sus obras. El gasto del gobierno
en la economía incide directamente en la demanda. Mayor gasto del gobierno
incrementará la demanda agregada.
Ejercicios propuestos
Determinar que sucede con el nivel de producción de la
economía en el corto plazo ante las siguientes eventualidades.
-
Llega al país la cadena Pizza Hut
-
El gobierno incrementara en un 20% la red
ferroviaria del país.
-
Se reduce a la mitad la Asignación Universal por
Hijo
-
Toyota decide llevar sus fábricas a Brasil.
-
Suben los sueldos de los trabajadores en un 25%
-
En ese mismo año la inflación fue de 25%
miércoles, 9 de julio de 2014
Keynes y la Ruptura del Paradigma Clásico (y Neoclásico)
La economía clásica siempre tuvo críticos que apuntaban
algunas fallas en la supuesta regulación autónoma de los mercados. Y las
críticas más duras iban hacia el mercado de trabajo, donde la teoría clásica no
podía dar una explicación válida acerca de la existencia de desempleo. De
acuerdo a la teoría clásica los recursos eran siempre plenamente utilizados y
el mercado de trabajo con su permanente desempleo (sub utilización del recurso
mano de obra) fue una piedrecita en el zapato que explicaban con ideas como
desempleo voluntario. La crisis de 1929 no hizo más que amplificar aquellas
partes de la realidad que no encajaban en la teoría económica clásica. El
desempleo en Estados Unidos llegó hasta límites inauditos. Una de cada cuatro
personas estaba desempleada. El presidente Hoover siguiendo las consignas
clásicas promulgó medidas tendientes a disminuir la oferta (disminución del
gasto público, desalentó créditos, disminución de gastos sociales y salarios,
disminución de las importaciones). El resultado fue que la crisis de 1929 se
profundizó y diera inicio en todo el mundo al período de la gran depresión.
Asume Roosevelt en Estados unidos y le da un giro dramático al tema económico.
Decide aplicar políticas que en lugar de desincentivar la oferta y esperar que
el mercado se auto regule, iban a acelerar el proceso incrementando la demanda,
haciendo que los engranajes de la economía vuelvan a girar mitigando el
desempleo y la pobreza. Estas ideas ya recorrían las universidades europeas
desde hacía más de una década impulsadas por su genio creador, John Maynard
Keynes.
(descanso)
Keynes fue un economista británico que en su libro Teoría
General del Empleo, el Interés y el Dinero (1936) propone que la demanda
también puede ser utilizada para fines de política económica, especialmente en
tiempos de desempleo y de capacidad instalada no utilizada. Incrementar la
demanda vía gastos del gobierno podía muy bien ser el impulso necesario para la
recuperación de la economía. Con políticas de este tipo el período de
recuperación sería mucho menor que si simplemente dejáramos trabajar al
mercado.
Keynes proponía en épocas de crisis que el estado debía
incrementar su gasto social y en inversión productiva.
Vamos a enumerar ahora las diferencias entre economía
clásica y economía keynesiana
- con respecto a los mercados
- con respecto al papel del gobierno
- con
respecto a la oferta y a la demanda
La Curva de Oferta Clásica
“Toda oferta crea su propia demanda”
Juan Bautista Say
Es un principio básico de la economía clásica. Nos indica
que un productor A por el simple hecho de producir su mercancía, habrá
inyectado en la economía (mediante pago de salarios y materias primas) el
dinero suficiente como para incrementar la demanda de otros productos. Los
oferentes de esos productos obtienen mayor ingreso y no lo atesoran sino lo
vuelven a gastar en otros productos entre los cuales estará aquel que ofrece el
productor A.
Para los economistas clásicos la economía funciona siempre
utilizando todo su potencial productivo, es decir, no hay recursos sin
utilizar. Todas las fábricas, todas las máquinas y todas las personas están trabajando.
Si es que hubiere algún recurso sin utilizar la explicación es que el estado
esta interfiriendo con el mercado y no lo deja solucionar los problemas de la
economía.
La curva de oferta es vertical porque la economía se
encuentra produciendo a su máxima capacidad (Q*). En este contexto no serviría
de nada algún intento del gobierno en incrementar la demanda agregada porque
dado que la forma de la curva de oferta es vertical, cualquier translado de la
curva de demanda hacia arriba y a la derecha lo único que conseguiría es elevar el nivel de precios de la economía de P1 a P2.
lunes, 30 de junio de 2014
La Crisis de 1929 y la Gran Depresión
Durante todo el siglo XIX el paradigma clásico fue
extendiendo su supremacía por todo el mundo,
las ideas de Smith y Ricardo mejoradas en su presentación teórica por
los Neoclásicos marginalistas le dijeron
al mundo que el mercado era el mejor asignador de recursos y que si el estado
no intervenía, el mercado llevaría a la
economía a la plena ocupación de sus factores , entre ellas a la más
importante, la mano de obra de los trabajadores. No existiría desempleo.
Llegó el siglo XX y con él la primera guerra mundial o
guerra europea. Inglaterra defendió su posición de superpotencia mientras que
los Estados Unidos esperaban la oportunidad que se les dio y no la
desaprovecharon. Mientras Europa luchaba, Estados Unidos se convertía en la
fábrica del mundo. Y acentuó su dominio
industrial durante la posguerra, en la reconstrucción europea.
Llegaron los llamados “felices años 20” en los cuales las
fábricas norteamericanas no paraban de producir y crecer incubando en esta aparente
prosperidad una falla que terminaría con la falsa ilusión. La concentración del
ingreso. Pocas personas acumulaban demasiada riqueza y Europa se recuperaba de
la guerra produciendo lo suficiente para satisfacer su propia demanda. Las
fábricas en Estados Unidos no paraban de producir pero las ventas empezaron a
disminuir.
En esta aparente prosperidad hubo otro detalle no menos importante. La casi nula
reglamentación bancaria que permitía los préstamos especulativos. Las personas
pedían dinero prestado a los bancos, iban a invertirlo en acciones de bolsa en
Wall Street, ganaban dinero y devolvían el préstamo quedándose con un buen
margen de utilidad. Se hizo tan común esta suerte que hasta vecinos hipotecaban
sus viviendas para agenciarse de fondos que invertían en la bolsa.
Llegó el día en que las empresas no pudieron seguir
acumulando stocks y se declararon
incapaces de pagar sus deudas. Sus acciones tan cotizadas ayer se desplomaron.
Los inversionistas aterrados trataron al mismo tiempo de vender su cartera de
acciones. El Martes 29 de Octubre de 1929 se pusieron a la venta más de 12
millones de acciones industriales en la bolsa y la sobreoferta hizo que los
precios cayeran en forma vertiginosa.
Las consecuencias fueron desastrosas. Las acciones de valer
mucho pasaron a valer nada. Las industrias quebraban una detrás de otra y la
insolvencia de los inversionistas llegó al sistema bancario. Las personas que
habían pedido dinero prestado para invertir en bolsa no pudieron devolverlo.
Más de cinco mil bancos quebraron en Norteamérica entre 1929 y 1932. Al quebrar
no pudieron devolver el dinero a sus ahorristas. La demanda de productos que ya
venía desalentada por la concentración
del ingreso, sufría ahora por la caída generalizada del ingreso de las personas
cerrando el círculo vicioso. Menos demanda, más acumulación de stocks, más
quiebras, más desempleo, menos demanda …
De cada cuatro norteamericanos, tres no tenían trabajo.
Y cuando los economistas fueron llamados de urgencia a
resolver la crisis repitieron la consigna neoclásica. Dejemos al mercado
resolver los problemas de la economía.
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